Todos los niños pueden (y deben) ser educados para lograr su independencia, pero, en vista de que un mismo método no funciona para todos por igual, es importante trazar un plan individualizado, que considere sus capacidades reales (para ayudarlo en justa medida, sin tener que solucionar sus tareas cuando pueda ser capaz de realizarlas).

Al niño se le debe dar la oportunidad de experimentar, de equivocarse, de acertar o de fallar, según su edad y capacidad de aprendizaje. Para que logren su independencia y desarrollen cierta autonomía en sus vidas, es muy importante encaminarlos desde muy pequeños.