Un niño que aprende la técnica de la lectura rápida desarrolla el hábito y lo convierte en un deleite. Ello le permitirá entender con mayor facilidad los cursos de la escuela (matemática, lenguaje, historia, etcétera), así como idiomas o cualquier materia informativa pues el método ordena sus ideas, lo que maximiza su capacidad de aprendizaje y fomenta pasión por el aprendizaje.